Sin espectadores no hay acoso

Reflexiones sobre acoso y ciberacoso escolar

  1. secuelas psicológicas

“Sin espectadores no hay acoso”, esta frase tiene un doble significado:

Por un lado, sin espectadores pasivos (aquellas personas que presencian una situación de acoso escolar y no hacen nada para remediarlo o incluso se posicionan del lado del agresor) el acoso no existiría.

Por otro lado, sin profesores, padres, medios de comunicación,… dispuestos a romper la “ley del silencio”, la víctima seguirá sufriendo en soledad y sin apenas apoyos, seguirá dando la sensación de que el bullying ocurre en contadas ocasiones a un perfil muy reducido de alumnos.

Por estas razones, considero que la clave para terminar con el acoso escolar reside en concienciar al entorno sobre la importancia de su actuación, ya que el acoso suele ocurrir con testigos. Si el grupo de iguales no reforzaran la conducta del acosador, es decir, si se negaran a asignarle un alto estatus dentro del aula,  se eliminaría una importante recompensa para el agresor. Es decir, el grupo puede actuar o bien como freno o bien como impulsor de las agresiones. De hecho, las clases con mayor formación en valores, donde existe una mayor conciencia sobre este tema, actúan como entornos protectores para los niños/jóvenes más vulnerables.

Me parece relevante apuntar que, cuando se entrevista a personas que habían sido víctimas de acoso escolar en el pasado, ellas ponen  de manifiesto que entre los recuerdos más traumáticos de sus años de colegio se encontraba el sentimiento de ser excluidas, el recuerdo de ver como los demás aprobaban el acoso, que no les importaba. Lo que más daño les causó fue sentir que nadie les defendía ni les apoyaba de ninguna manera.

Me sobran razones para proponer como labor de toda la comunidad educativa, de las familias y de los medios de comunicación fomentar que sus hijos se posicionen del lado de la víctima, que no se queden de brazos cruzados observando como un compañero es victimizado. Los niños/chicos que actúan como defensores también salen ganando: su autoestima se ve fortalecita, sienten una mayor autoeficacia para defender a los demás y también para defenderse a sí mismos, aumenta su prestigio social, su bienestar, sus emociones positivas y su sensación de estar haciendo las cosas bien.

El bullying se termina cuando no hay una audiencia dispuesta a presenciarlo. Todos salimos ganando.

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Sobre el Autor

Zara Díaz

Zara Díaz

Psicóloga cognitivo-conductual Colegiado número O-02537 Registro Sanitario número C.2.90/4237 Licenciada en Psicología | Especialista en Terapia de Conducta (Máster en Psicología Clínica) | Especialista en Psicología Educativa (Máster en Orientación Educativa)

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