Cáncer de mama: luces y sombras de los lazos rosas

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Con motivo del día mundial del cáncer de mama, publico esta entrada, en esta ocasión no se si como psicoterapeuta o como paciente, con reflexiones que me vienen a la cabeza en innumerables ocasiones, y que hoy precisamente, aunque pueda resultar polémico, siento la necesidad de compartir:

  • Los LACITOS ROSAS no curan el cáncer, y menos aún los DONUTS ROSAS, ni las PALABRAS desprovistas de acciones.
  • El DEPORTE no solo es compatible con los tratamientos oncológicos, sino necesario. Y sí, en muchos casos se pueden practicar deportes como el Crossfit durante la radioterapia, me atrevo a afirmar por experiencia propia que puede mejorar la recuperación y prevenir o reducir el linfedema (por supuesto con el adecuado seguimiento de un profesional de la fisioterapia)
  • BIORRITMO y ALIMENTACIÓN son factores que influyen en el cáncer, pero que ni se investigan como deberían ni se promocionan de la misma manera que los “lacitos” y las “palabras vacías”.
  • La calidad humana y la profesionalidad de todos los profesionales del HUCA ha sido infinita, algo por lo que siempre estaré agradecida. Aún así, a mi modo de ver, falta una unidad de alimentación, deporte y biorritmo (ONCOLOGÍA INTEGRATIVA), donde se asesore a los pacientes sobre qué conductas está en su mano cambiar para aumentar sus probabilidades de supervivencia (como por ejemplo, proporcionando indicaciones concretas de alimentación como la dieta cetogénica para algunos tipos de tumor). Los enfermos de cáncer nunca deberíamos ser embudos pasivos a los que se nos administra todo tipo de medicación sin que nosotros podamos actuar activamente de ninguna manera.
  • Hay mucha HIPOCRESÍA cuando asociaciones que se supone que están creados “por nosotras”, están financiadas por empresas cuyos productos son pro-cáncer, u organizan eventos ligados a hábitos de vida poco beneficiosos para las pacientes. Por suerte, esto poco a poco va cambiando.
  • La detección precoz NO es prevención, por mucho que quieran llamarla prevención primaria. La verdadera PREVENCIÓN pasa por indagar sobre las causas del cáncer, sobre qué podemos hacer para evitar que aparezca. Aquí factores como alimentación, biorritmo, gestión del estrés o contaminantes ambientales juegan un papel clave.
  • Los INTERESES FARMACOLÓGICOS están haciendo que prime la investigación sobre tratamientos costosos y de larga duración, que reportan más beneficios a los laboratorios, en lugar de anticiparse al daño con verdaderas prevenciones. Se está potenciando la cronificación de enfermedades simplemente porque resulta más beneficioso que evitar que aparezcan.
  • CUIDARSE SÍ ayuda, SIEMPRE. El cáncer no es una lotería que nos toca, hay muchos factores implicados, la mayoría de ellos controlables. En los casos en los que llevar una vida sana no ha servido para evitar su aparición (como en mi caso), estoy convencida de que sí mejora el pronóstico y nos ayuda a afrontar en mejores condiciones los tratamientos, así como prevenir futuras recaídas.
  • Las personas que se murieron son tan luchadoras como las que seguimos aquí, EL CÁNCER NO ES UNA BATALLA, no es ninguna guerra, es una circunstancia de la vida.
  • Frases como “tienes que ser fuerte”, “tienes que ser positivo” o “no estés triste” aunque dichas con la mejor de las intenciones, no solo no ayudan, sino que añaden una PRESIÓN innecesaria, una presión perjudicial. Ayudar al paciente a expresar y sentir aquello que sea necesario en cada momento es clave en la elaboración de la aceptación de la enfermedad.
  • Bajo mi modo de ver las cosas, las personas que sufrimos cáncer de mama NO somos “guerreras”, ni “heroínas”, ni tenemos ningún poder especial. Considero que las ETIQUETAS lejos de ayudar, alimentan innecesariamente el ego y nos hacen más débiles y rígidos.
  • La falta de ACOMPAÑAMIENTO PSICOLÓGICO continuo y de calidad durante los procesos oncológicos hace que quienes no cuentan con una formación en psicoterapia vivan la enfermedad en ocasiones con un sufrimiento añadido que resulta más dañino que la propia enfermedad. Proporcionar a los pacientes herramientas para gestionar emociones desbordantes, hacer frente al miedo, convivir con la incertidumbre y aceptar la realidad que les ha tocado vivir, deberían formar parte del tratamiento en la misma medida que la medicación.

Y una última reflexión: las personas con cáncer SÍ tenemos momentos felices, incontables momentos de vida, de ilusión,… De vislumbrar lo bello en todo lo que esta experiencia  nos enseña.

Hay mucho de vida y mucho de humanidad en los momentos difíciles, y tantos aprendizajes que, al menos para mí, todo el dolor de estos meses, queda compensado con creces.

Este texto, desde la subjetividad que ahora mismo no puedo evitar sentir, lo comparto pensando en todas aquellas personas que no tuvieron la “suerte” que estoy teniendo yo, en aquellas que tenían tantas ganas de vivir como yo, pero que les tocó irse antes de tiempo.

“Coraje no es tener la fuerza para continuar, es continuar aún cuando no tienes fuerza”

Gracias a mi familia, por ayudarme a seguir adelante en aquellos momentos en los que yo me sentía sin fuerzas.

Sobre el Autor

Zara Díaz

Zara Díaz

Psicóloga cognitivo-conductual Colegiado número O-02537 Registro Sanitario número C.2.90/4237 Licenciada en Psicología | Especialista en Terapia de Conducta (Máster en Psicología Clínica) | Especialista en Psicología Educativa (Máster en Orientación Educativa)

2 Comments

  1. Suscribo todas y cada una de tus palabras,Zara.Cuánta necesidad hay de personas como tú.
    Yo no hablo desde mi experiencia,pero sí como hija de alguien que falleció.Y no puedo añadir nada.Bravo por este post y enhorabuena por tu actitud y tu claridad mental.

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